sábado, 27 de abril de 2019

PENSANDO ANDO

Desconozco a profundidad el contenido de los estudios científicos que se hayan realizado en busca de factores de riesgo de menores víctimas de delitos sexuales o de rasgos de personalidad que se puedan relacionar con los abusadores, sin embargo, frente a los inmensos daños que causa robar la inocencia y o irreparable de la herida que lleva aquél a quien le han matado su infancia, no pierdo la esperanza de que además del castigo que siempre llega tarde, se emprendan políticas sociales de protección de la infancia que se traduzcan en mecanismos de prevención.

Debido a los casos cuya ocurrencia he tenido la oportunidad de conocer, esta problemática se presenta por igual en todos los estratos y mayoritariamente dentro del entorno familiar, por aquello que se advierte como obvio, que no es otra cosa que el hecho de que los niños son niños sin importar su entorno y que por lo tanto son inocentes de y alguna manera indefensos y es ello lo que aprovecha quien cobardemente cree que tiene poder sobre ellos.

Bajo esta premisa, considero, que debemos partir por repensar la forma como nos relacionamos con los niños.

Los niños son dependientes porque sus habilidades están en evolución, no porque sean una raza inferior, son fácilmente manipulables porque su cerebro está en evolución, no porque carezcan de él, y hacen pataletas porque están aprendiendo a reconocer sus sentimientos, no porque no los tengan.  Son jurídicamente incapaces, pero también son jurídicamente personas.

Si ello es así, por qué culturalmente, hemos aceptado el irrespeto hacia los niños? Decir que no estamos tan acostumbrados a respetar a los niños, quizás nos suene raro y poco creíble, más si somos padres que amamos a nuestros hijos, pero vamos a sincerarnos, no es más fácil gritarle a un niño cuando hace algo que calificamos como malo, que a un adulto, sólo para hacernos la vida más fácil? No van frenando las posibilidades de pegarle a sus hijos cuando éstos se van haciendo mayores? o para no irnos a los extremos no se burlan de los niños muchas veces en su presencia y les mienten más fácilmente para conseguir que hagan lo que quieren?.

Tratarlos como niños no es desconocer su dignidad, es comprender su estadio de evolución y aprendizaje, es respetar su esencia, es guiarlos y es acompañarlos. Tratarlos como niños no es aprovecharnos de su indefensión, no es abusarlos.

Seguramente un niño no manifieste su inconformidad con la manera en que es  tratado, pero ello obedece a que confía, a que es lo que conoce o a que no lo comprende; o puede que si la muestre, pero en ese evento son los adultos los que no entendemos sus formas por ser simplemente distintas. Sin embargo, ello no quiere decir que no haga daño, que no duela y mucho menos, que no tenga consecuencias.

Por qué no empezar entonces por reconocer en los niños apersonas dignas de respeto, por identificarnos con sus necesidades, para a partir de esa comprensión sí poder defenderlos?

No será que esa forma poco consciente de relacionarnos con las menores hace crecer la sensación de poder y dominación que puede estar en la base de algunos abusos? No será que esa tendencia a invisibilizar que las formas en que nos aprovechamos de sus incapacidades puede hacer daño termina enviando el mensaje a los abusadores de que si no los ven defenderse es porque no los hieren?

La verdad, no lo sé, pero, por las dudas valdría la pena ponerle atención.

Ahora bien, distinto al caso de las mujeres en le que empoderarlas ayuda mucho, aquí, atendiendo al desarrollo del menor, somos los padres los que debemos iniciar reconociéndolos y en el día a día, generar en torno a ellos el ambiente de respeto.

Se aprovechan de lo que ven indefenso y solemos afirmar que los niños lo son, pero así como no decimos que quien construye una muralla y se resguarda detrás de ella está indefenso, tampoco podemos afirmar que hay indefensión cuando se tiene en frente el escudo de los padres. Los niños no son indefensos, se defienden a través de los adultos y los adultos debemos concientizarnos de ello y emitir este mensaje desde cada una de nuestras actuaciones. 

Algo así como, si no le temas al niño teme al adulto que está a su lado y también algo así como, .... serás ese adulto? Déjalo ver.

Al margen de lo anterior y porque creo que ningún frente se puede dejar de lado cuando lo que estamos poniendo en juego es tan grande, ojo con considerar los impulsos sexuales como incontrolables y atención con el uso indiscriminado de la pornografía, no soy mojigata ni profesional en el tema, pero sí sé que distorsiona y como cualquier adicción, terminan aumentándose los niveles de tolerancia hasta que se traspasan los límites del respeto al otro, incluyendo el respeto a los niños.

Simplemente, cosas que pienso y que quiero compartir hoy que me dieron ganas de volver a escribir...... sí, para procrastinar con algo que tengo pendiente.